Hoy, hoy no es un día más, hoy es el principio. Sí, ya sé, el principio del día, ya que son las ocho de la mañana. Aunque tampoco es un día normal, hoy es El Día.
¿Qué día es? Te preguntarás, pues espera que mire mi calendario. Sí, vale, cómo olvidarlo, hoy es 29 de julio de 2008. Hoy una nueva vida empieza para mí.
Voy al espejo que hay delante de mi cama con una sonrisa gigantesca dibujada en mi rostro. Como no iba a sonreír si mi vida comenzaba de cero. Atrás se quedarían todos los insultos, miradas repletas de odio y demás reproches por algo que hice sin querer.
Continúo con las maravillosas vistas de mi cuerpo fibrado y moreno. No es por ser prepotente, pero no estoy nada mal. Acabé la visita en mis ojos azules y fríos.
A continuación camino hacia el aseo, contemplo de nuevo mis ojos marinos y entro en la ducha. Salgo fresco y con las ideas aclaradas, más aún. Ando apresurada y elegantemente hacia el armario y me rasco la barbilla pensando en la ropa que llevaría este día que anunciaba ser maravilloso, no por nada importante si no porque todo estaría a punto.
Una camiseta amarilla ceñida a mi tonificado torso y unos pantalones piratas a cuadros – amarillos – me tapan.
Me dirijo al escritorio, cojo mi teléfono móvil, la oscura agenda repleta de teléfonos desconocidos. Me siento en mi cama y apoyo la espalda en la cabecera.
Hay un mensaje, lo abro:
Felicidades Josh, tu mami.
Sonrío aún más y empiezo la primera misión de esta nueva vida.
Etiquetas: prefacio
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¡Besitos!