Hola Bloggy, sigo:
-Sarah
-¿Sí?
-Hola, soy Josh, soy un nuevo estudiante del Cristídian y quería invitaros a todos a una fiesta que voy a dar en mi casa.
-Esto… no te conozco de nada. ¿Cómo sabría yo que vas a mi instituto?
-No lo podrías saber.
-Entonces, ciao- vaciló antes de colgar.
-Espera-dije yo con tono de desesperación.
-¿Qué?
-Habrá drogas, ya sabes, marihuana y demás. Y también alcohol. Y lo que queráis.
-Vaya, ya hablamos el mismo idioma – típica frase - . Ok, ¿cuándo es?
-El sábado que viene, llama a quien te dé la gana. Y que esos llamen a otros, y otros a otros, ¿ok? La vamos a liar.
-Vale, ¿dónde?
-Ya te lo diré, ciao.
-Adiós.
Mmmm, huelo a vida nueva y social, ¿tú no?

Hola. Para hacer esto un poco más personal; ¿te puedo llamar Bloggy?

Ya respondo yo por ti: Sí.

Bueno, Bloggy hoy he realizado mi primera misión, a la cuál llamaré, esto.., RECLUTAMIENTO.

Sí, exacto, eso es.

Te cuento:

Alrededor de las 10 de la mañana, acostado en mi cama, empecé. Dave, Phil, Chris, John, Sarah, Michelle, Ashley. Esos fueron algunos de los nombres que había en la lista de alumnos del nuevo instituto. Gracias, papá, por conseguirlos. Y, por supuesto, al lado estaban sus correspondientes números de teléfono.

Al principio todos se extrañaban y su primera respuesta fue negativa. Pero gracias a mi carisma y mi persuasión aceptaron encantados; solo hizo falta mencionar sexo, alcohol y drogas.

Bueno, te preguntarás (si es que los diarios pueden preguntar) que qué es todo esto. Pues bien, allá va.

En este último curso del instituto, 4º de E.S.O. tuve algunos problemas con algunos de mis compañeros. Y claro, yo no iba a quedarme de brazos cruzados, no señor. Esos cabrones la iban a pagar, y bien. Quizás me obsesioné un poco con el tema y puede que no haya explicación para algo así, pero en ese momento mi mente solo se centraba en algo: venganza.

No me comí mucho la cabeza para planear algunas ideas; vale, dos. La primera era quemar las casas de cada uno de ellos. Pero era demasiado sádica. Así que pensé una un poco, solo un poco menos cruel. Dio la casualidad de que todos tenían mascotas, así que no tuve que personalizar cada plan de venganza. Mientras ellos estaban en clase y sus padres trabajando entré en sus casas dormía a sus mascotas y las, digamos, escondí por un tiempo. Puede que ese tiempo se excediera un poco, más o menos tres semanas. Las justas para que murieran.

Pensarás que te escribo desde un manicomio, pero no. Ahora me encuentro en mi cama de la nueva casa.

Todos pensaron que fui yo el malhechor, tampoco hacía falta pensar mucho, la verdad. Pero gracias a mi padre, que es abogado, solo tuve que estar 3 meses en un centro para menores. Fueron unas divertidas vacaciones, hice amigos y todo. Ya te contaré.

Al salir, mi padre consiguió que le trasladaran a otra ciudad, en la otra punta del país. Y aquí es donde empieza mi nueva vida. Mañana te cuento el resto.

Ciao.

Prefacio

Hoy, hoy no es un día más, hoy es el principio. Sí, ya sé, el principio del día, ya que son las ocho de la mañana. Aunque tampoco es un día normal, hoy es El Día.


¿Qué día es? Te preguntarás, pues espera que mire mi calendario. Sí, vale, cómo olvidarlo, hoy es 29 de julio de 2008. Hoy una nueva vida empieza para mí.


Voy al espejo que hay delante de mi cama con una sonrisa gigantesca dibujada en mi rostro. Como no iba a sonreír si mi vida comenzaba de cero. Atrás se quedarían todos los insultos, miradas repletas de odio y demás reproches por algo que hice sin querer.


Continúo con las maravillosas vistas de mi cuerpo fibrado y moreno. No es por ser prepotente, pero no estoy nada mal. Acabé la visita en mis ojos azules y fríos.


A continuación camino hacia el aseo, contemplo de nuevo mis ojos marinos y entro en la ducha. Salgo fresco y con las ideas aclaradas, más aún. Ando apresurada y elegantemente hacia el armario y me rasco la barbilla pensando en la ropa que llevaría este día que anunciaba ser maravilloso, no por nada importante si no porque todo estaría a punto.


Una camiseta amarilla ceñida a mi tonificado torso y unos pantalones piratas a cuadros – amarillos – me tapan.


Me dirijo al escritorio, cojo mi teléfono móvil, la oscura agenda repleta de teléfonos desconocidos. Me siento en mi cama y apoyo la espalda en la cabecera.


Hay un mensaje, lo abro:


Felicidades Josh, tu mami.


Sonrío aún más y empiezo la primera misión de esta nueva vida.







Sí sí sí!!!!

Ya ha llegado. Una nueva vida ha llegado. Si quieres unirte, solo tienes que prepararte para leer.

En esta aventura voy a crear una nueva vida. Inventada Completamente, pero a veces la realidad supera a la ficción, ¿no?.

Solo quiero darte la bienvenida.

Bienvenid@.

Ya te la he dado, ahora solo queda esperar a la imaginación.

Espero que las esperes conmigo.

Entradas más recientes Inicio